6_Josu y Maider



Movía ansioso la cucharilla, disolviéndose
del café. Bien cargado. Ella le dijo:
ni me toques.
Se había cansado, nada más.
No es otro hombre.
No. Es más sencillo. Me he cansado de ti, príncipe azul. Descubrió algo de espuma al fondo de la taza.
Entre tanto, se inventó una careta y le soltó,
haz lo que quieras, me da exactamente igual. Crecían
las comandas, el aceite de las ensaladas, a las siete
había quedado, faltan apenas unos minutos,
me voy.

Y anda que no se largó ni nada. Cuando levanté la mirada, ya se había perdido en el campanilleo de la puerta. Apuré el café, leí algunas noticas y salí a la calle. Ya me esperaban. De Maider, ni rastro, se evoporó, absorbida por la boca del metro.

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