5_Jacinto Benavente



Eva Benavente estrenó a las 10h45 su bolso de temporada primavera-verano H&M y su falda, puntualidad británica. Ayer, a las siete, más o menos, visitó tienda tras tienda por Gran Vía e incluso por Ascao. Es una mujer con recursos y habla para sí que si Harley Davidson o un chófer esperándola al salir, que si la envidia de los que pasaban por ahí a esas horas y más, putas en Montecarlo con pieles y minifalda a las que les importa un pepino el cómo dónde el qué ajeno basculante y el no, no, repetido porque pueden elegir con quién hacerlo, ese no quiero, solo si hay mucho cash te vendes al por mayor, tragas pequeñas cápsulas de ira, el orgullo, para ellas el H&M es la segunda división y yo, una suplente de tercera regional. Eva, la misma, yo, que faltaba a las clases de repaso de inglés, aquellas subvencionadas por el Instituto de la Mujer, para fumar rubio detrás de la bolera, reírnos y pensar que podíamos comernos el mundo de las revistas y que este no estaba manchado de tinta ni de instantáneas ni se componía phrasal verbs o hello, bye, you are welcome, welcome, welcome. Una mañana de persianas bajadas y resacosa se baja la palanca de la tragaperras y a pesar de que se iluminan las luces y las cerezas se alinean, no se escucha el Premio! Premio! no hay nada nada nada ni siquiera clientes en hora punta y te dan de ostias, ¿un cigarro?, ni la cortesía está en alza, se ríen de ella, de la nueva Eva con el bolso nuevo (de lunares, hermosísimo y con los labios, rojo carmín), puta, déjanos en paz, Eva, yo, me pongo las gafas de sol y por accidente diviso dos niños en bañador sonrientes aproximándose, me conocen, un paraíso donde se puede aspirar a ser algo más que el número dos, el subcampeón, donde lo único sub que exista sea el submarinismo. Está cansada desde que murió Miguel en un accidente laboral (se cayó de un andamio a 7 metros de altura). Le cuesta respirar, uno de los cristales de las gafas está roto, escucha la insistente “estás bien, estás bien, estás bien” y solo ve un círculo de gente que la rodea y un conductor de autobús y muchos relojes, los Omega, los Omega…

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