El violín de Pavel Burian y Jarka Nedved (1)

Metro Ventura Rodríguez. Rolando sacó 70 céntimos de su bolsillo y lo introdujo en la máquina expendedora de tickets para el metro. Como en una película de indicios, se le cayó al suelo un papel y una dirección apuntada y subrayada: Gasómetro, 17. Desde que se fue a vivir a Cienfuegos frecuenta los aeropuertos europeos cada seis meses reteniendo cada acto en su mirada y en sus bolsillos (servilletas, tickets gastados de ópera o teatro, el último fue Palonov en el Real, artículos breves que recorta de los periódicos de las cafeterías justo en las atardecidas). Mira, lo mejor que puedes hacer con tu vida es aparcar tu carrera de trompetista y hacer negocios. El próximo metro en siete minutos y a lo lejos, cansinos, dos viejos se acomodan en la esquina con un violín y una partitura. El violín es oficio del hombre y la partitura de la mujer, milimétricamente. En Madrid, el año 2001 hubo una sesión de teatro en la calle, creo que por “La noche de los teatros” que se celebra todos los 27 de marzo. Un chico de mirada intensa, jeans, camiseta verde con ovejas ajustaba un violín y sus compañeros calentaban no muy lejos de él, con mallas y gorros de lana y narices de payaso. Daniel y las comadrejas se anunciaban, les presentamos un espectáculo de palmas, maratones, violines y sonrisas que triunfó en su gira por Alemania, Francia, Italia, Praga. Sobran sillas, alfombras. Todos en pie. Praga.

1 comentario:

  1. Gracias por la invitación a nuevas tierras, prometo otro día volver, para poder fijarme bien en tu trabajo y recoger cierta arena en las sandalias

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