8_Eva



Las palabras “eventual por circunstancias de la producción”, un jueves, “mañana no vengas”, el bar de la esquina “Bar Matteo”, fue un cóctel que le acompañaría a partir de entonces. En Balassi Intézet, Budapest había terminado sus estudios de Traducción y allí trabajaba para una empresa de logística terrestre. Paraban muchos camioneros españoles y ella fue interesándose cada vez más por este aspecto. Pidió una excedencia de dos meses y se marchó a España a explorar el terreno. Su entonces novio se enfadó muchísimo pero ya llevaba años viviendo más independiente que cualquiera de sus compañeras. Cuando volvió, su empresa le dijo bye bye y ella hizo las maletas. Era joven y el mundo se le abría, además tenía una carrera y todo lo que se hablaba de las húngaras allí no le afectaba. Trabajó durante poco menos de un año en un despacho de abogados haciendo traducciones hasta que “eventual por circunstancias de la producción”. Miguel, Miguel nos casamos, hay que organizarlo, invitados, iglesia, sí, sí, a lo grande, en plan princesa, qué menos. No pudo pedir ni subsidio ni ayudas ni demás. Su nacionalidad se las hacía pasar canutas y la echaron del piso que compartía con otros dos por impago. De ahí, en una discoteca, mundo de la noche en el que empezó a buscarse los garbanzos para el cocido como camarera, alguien le propuso ofrecerse y que cobraría 3000 euros porque estaba muy bien de cuerpo. Lo aceptó porque el local tenía buena pinta y solo tendría que bailar en la barra y si quería podía llevarse a alguno de los clientes a unos reservados “la propina”, la llamaban ellos. No había obligación al principio pero luego sí. El “eventual por circunstancias de la producción” se convirtió en un papel mojado de “fija sin condiciones”. Siente aberración cada vez que saca el periódico del día y comprueba en los anuncios lo que nunca obtendrá como beneficio de su vida: “Inmejorables vistas en edificio histórico de Madrid”, “Rebajas en La Oca. Últimos días. Hasta un 50%”, “Nunca es tarde si la oferta es buena. Niños gratis. Mejor que un 2 por 1. Pídenos el hotel que deseas en Baleares y Canarias”, “Rellenador colágeno Labios. Ácido hialurónico. Porque tú lo vales”. Anticelulítico y demás. Ummm, “Telva. Cada mes lo último y no sólo en moda. Regalo: capazo verano en cinco colores”. Esto es lo que andaba buscando y las tiendas de Montera, veré que nuevas promociones hay en los quioscos, las sandalias del Semana se me destrozaron al segundo día y menudo día me dieron, que tuve que comprar otras, menos mal que no eran demasiado caras, 12 euros de cuña, esas que están tan de moda, tan modernas. Lo que más me duele son estos que empiezan por la palabra “Máster”. Se me revuelven las tripas aunque después en el bar de los gemelos se me olvida porque es el día a día, la costumbre que termina sedimentando una conformidad a prueba de bombas. Dulce condena que se suaviza pensando que en algún momento conocí algo que me hizo sonreír como el tipo de la librería, al que por cierto debo otra visita, me muero de vergüenza, no le tenía que haber dicho nada, pero por una de las pocas veces que me prestan atención y son amables conmigo, sin dejarse perder la mirada por mis caderas anchas y mostrando un asco que crece, como si yo hubiera elegido esta vida de mierda. Me hacen gracia todos aquellos que juzgan desde sus trabajos en fábricas o en negocios que, quién sabe si eso de “quiebra”, “despido” “reajuste de plantilla” o el tan cómodamente instaurado “ERE” les suena en los oídos y en la nómina y en la cuenta corriente y en la hipoteca y emigran y se rompen las manos recogiendo nueces o uvas a tomar por saco y reciben por su trabajo menos que nada y el cansino “no sirves para nada” del patrón y por si fuera poco, eres extranjero con títulos universitarios con másters doctorados y una experiencia que te cagas y allí no eres más que nada, uno más, no hables, no rechistes porque te reemplazamos por otro, esta misma tarde. He decidido volver, y buscaré alguna prenda nueva, algún vestido acutalizado, que huela a nuevo no a coles fermentadas, a rancio apartamento por horas. No voy a presentarme con cualquier trapo. El sábado hacia las seis y media. Una poesía. Creo que nadie me escribió nunca una.

No hay comentarios:

Publicar un comentario