
Josu Urrutia miraba con ansiedad las torres de construcción a las ocho de la tarde mientras colgaba la ropa en la azotea. La tarde daba un aspecto de rayos X y eso le hizo contener la respiración. Todavía le dolía la pierna. Llevaba varios días nervioso, sin otro motivo que el del informe ref. 287 que debía presentar la próxima semana. Era un asunto sin importancia, liviano como elegir el color de una camiseta o sacudir el polvo de un raje para acudir a una boda. Sacó fuerzas, se tomó un café bien cargado con The Stories y metió los papeles en la carpeta. Una fotografía de Maider se cayó al suelo, la recogió sin más y la olvidó sobre la mesa.
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